Ari Mingueza, la brújula que marcó el compás del mejor Granada, también dice adiós
La centrocampista catalana, faro de la medular rojiblanca del mejor equipo nazarí de la historia, pone fin a tres temporadas de cerebro y magia con la rojiblanca horizontal y de la que se despide como una de sus capitanas
Tres temporadas después, la melodía de la magia de Ari Mingueza, no sonará para marcar el compás del fútbol granadinista cuando el 16 de julio eche a andar un Granada 2026/2027, que suma al adiós de tres de sus corazones, Lauri, Laura Pérez y Alba Pérez, el del que ha sido el cerebro de sus años más históricos. La centrocampista catalana cierra una etapa de tres campañas con la rojiblanca horizontal que le vio llegar como uno de los grandes refuerzos, por proyección y futuro, del curso del retorno a la élite nazarí y en los que ese ADN fútbol forjado en su paso por la cantera azulgrana encajó como un 'guante' en la filosofía granadinista dejando en la ciudad de La Alhambra una de esas directoras de orquesta de las que dejan huella de fútbol y de sentimiento... y es que, una de las capitanas en esta última campaña como rojiblanca, nadie dudaba en señalar su nombre como una de esas 'nuevas veteranas' de la 'eterna lucha' que mejor simbolizaban esos valores tan del Granada CF.
El compás, la batuta, la magia... El granadinismo dice adiós a su primigenia número '5', posterior número '6', que hizo de la medular granadina jardín de sueños para el granadinismo... Brújula de sueños en rojiblanco horizontal, la arquitecta de los planos que condujeron al Granada hacia su mejor historia nunca antes contada... Su potencial, como el del Granada, era infinito y así lo han corroborado tres temporadas como nazarí, en los que paralelamente al conjunto granadinista, se ha consolidado en la máxima categoría, en los que ha sumado 87 partidos con la elástica rojiblanca horizontal que le sitúan tan sólo por detrás de Lauri como la jugadora que más encuentros ha disputado en la élite con el Granada.
Uno de los grandes nombres con los que el Granada se presentó de regreso en Primera División una década después, esa personalidad y liderazgo que destiló en el Barça B y que le hicieron debutar con el primer equipo azulgrana, comenzó a verse reflejado ya en su año I como nazarí, donde esa magia, desparpajo e identidad con balón le hicieron asentarse al lado de uno de los grandes 'cerebros' del ascenso rojiblanco, Alicia Redondo, en una temporada que iba a forjar el 'relevo' en el centro del campo granadinista que se produciría al término de esa campaña en la que el Granada lograría amarrar, al más puro estilo 'eterna lucha', la permanencia en el siempre complejo año de retorno a la máxima categoría. Y es que, la onubense pondría rumbo entonces al Sevilla, no sin antes dejar 'preparado' su relevo para llevar las riendas del centro del campo granadinista los años posteriores, sabedora de que la brújula de la consolidación del Granada Femenino en Primera llevaba el nombre y apellido de Ari Mingueza.
Pieza importante en aquel Granada que certificó la permanencia en Ipurúa, disputando 27 encuentros ligueros y estrenando su casillero anotador como granadinista ante el Villarreal, la '5', en su primer año como nazarí asumió por entero, tras la marcha de Alicia Redondo, la encomienda de ser la gran brújula sobre la que orbitase el juego rojiblanco, así como ese '6' que quedaba libre tras la salida de la centrocampista onubense. Ese segundo curso con la rojiblanca horizontal, simultáneamente con el del cuadro granadinista, fue el de la consagración de la catalana como 'cerebro' de la medular rojiblanca, encontrando Arturo Ruiz en la medio, su prolongación sobre el terreno de juego precisa para construir una maquinaria para la historia.
Bajo su batuta, alternando con Miku y Leles en la pareja de mediocentros, el Granada funcionó como un reloj, superando la barrera de los cuartos de final de aquella 'Copa de los sueños' del año del ascenso para alcanzar por primera vez unas semifinales del torneo del KO y finalizar la Liga F en una histórica quinta posición. Una temporada de paso al frente en lo deportivo en el que la ex del Barça B disputó todos los encuentros de la competición doméstica -27 de ellos como titular- y en la que sumó dos nuevos tantos a su casillero, decisivos para ese 2-1 ante el entonces Costa Adeje Tenerife, con el que el Granada completaba la mejor primera vuelta de su historia en Primera División y el que deshacía el empate en el encuentro de segunda vuelta ante el Espanyol, que supondrían tres puntos de oro para las nazaríes en aquella Liga que acabaría con una quinta posición histórica para las rojiblancas... Y que también le convirtió en una de las voces autorizadas dentro del vestuario, 'galones de líder', que se confirmaron en esta 25/26, donde ejerció como una de las capitanas de la 'eterna lucha'.
De brújula del histórico Granada de Arturo Ruiz... a brújula, también indiscutible para el nuevo proyecto de Irene Ferreras, que asumió el reto, con Ari Mingueza nuevamente como timón, de volver a repetir por segunda temporada consecutiva un curso para la historia. Se 'alistó' para ese desafío, la centrocampista catalana, cuya renovación el pasado verano ya como una de las piezas de la 'columna vertebral' granadinista, fue una invitación a soñar para el granadinismo con reeditar hazaña y un pilar para Irene Ferreras con los que rearmar una nueva maquinaria ilusionante. En un equipo con muchas novedades, la de Santa Perpètua de Mogoda se convirtió junto a las Lauri, Laura Pérez o Alba Pérez en 'guardianas' de esa identidad de la 'eterna lucha', que la vio ya como una de esas 'nuevas veteranas' del sentimiento junto a nombres como el de Jujuba, como expresó también a este medio una de las grandes leyendas nazaríes como Cristina Moreno. Unos 'galones' que también se trasladaron en capitanía, con la '6' tornándose una de las portadoras del brazalete en este tercer proyecto consecutivo del Granada Femenino en Primera, y que vivió su estreno como primera capitana en Los Cármenes frente al Real Madrid en el último compromiso liguero de 2025.
Un curso, donde la catalana volvió a ser el faro que iluminó, en este caso, un 2026 para la historia, como esa 'líder' que luce en la sombra para aportar ese equilibrio en la creación y en la destrucción necesario para poner los cimientos de algo grande, y que Irene Ferreras no dudó en señalar como una de las claves del histórico 2026 nazarí. Una nueva temporada, donde el 'cerebro' del Granada volvió a llevar el sello de la centrocampista catalana, como uno de los nombres propios de esta segunda temporada consecutiva para la historia, fundamental para reeditar esos 45 puntos de la pasada campaña, en los que también la '6' repitió presencia en los 30 encuentros disputados en la competición doméstica y en los que volvió a dejar huella goleadora ante Tenerife -el que apunta será su próximo destino- y Espanyol, así como 'huella' deja en un Granada que pierde a esa brújula que marcó los tempos del mejor Granada de la historia.

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