Un final sin récord, pero con orgullo (2-0)
El Granada resistió más de 60 minutos a un persistente conjunto blanco, que encontró premio finalmente con los tantos de Athenea y Weir, en un partido marcado por las despedidas, que dejó la última gran ovación a la eterna capitana rojiblanca Lauri Requena
Lauri conduce el balón en su último partido con el Granada CF | Foto: Liga F
El Granada vivió un capítulo final de otra temporada para la historia, que no dejó finalmente el premio de la mayor puntuación histórica en Primera División para las granadinistas, pero en el que se llevó el orgullo de haberlo intentado hasta el final, haciendo honor a esa 'eterna lucha' que abanderó un nuevo curso para la historia por segundo curso consecutivo, en el que finaliza como el sexto mejor conjunto de la competición. El equipo granadino lo tuvo claro desde el principio, para tratar de llevarse al menos un punto del Alfredo Di Stéfano, debía apretar los dientes y efectuar uno de sus ejercicios más sólidos y solidarios. Se aplicó el cuadro granadinista, que quería regalarse una última alegría para una era histórica e irrepetible, en el adiós a su eterna capitana, y planteó una resistencia liderada por una buena actuación de Hirao bajo palos, que hizo soñar al granadinismo durante más de 60 minutos. La insistencia madridista acabó derribando el muro nazarí, con los tantos de Athenea y Weir, en un partido que iba a 'morir' poco después entre cambios llenos de emotividad y homenaje a jugadoras históricas que se despedían por ambos bandos, y en los que la capitana rojiblanca, que ya recibió el cariño del granadinismo en ese último partido en casa, volvió a obtener el reconocimiento del mundo del fútbol a una de las mayores historias de amor por unos colores. La historia ya estaba hecha para el Granada CF que, sin embargo, dejó todo para poder agrandarla aún más. No fue posible esa mayor puntuación histórica, pero esa eterna lucha hasta el final de las de Irene Ferreras dejó en la maleta de regreso orgullo ante otra temporada que ya estaba escrita en la historia.
Con 90 minutos de eterna lucha son
muy largos, como lema, el Granada saltó al Di Stéfano dispuesto a exprimir al máximo su última bala, de
lograr su mayor puntuación histórica en Primera División, en una capital española,
que, como la semana pasada ocurrió en la Ciudad Deportiva nazarí, envolvió el
partido entre un ambiente especial de despedidas. Encabezando esas despedidas, dos
iconos de Granada y Real Madrid, Lauri y Misa, respectivamente, que ejercían
por última vez de capitanas, haciendo de ese sorteo de campos previo al choque
en un momento para la hemeroteca del fútbol. Nadie se quiso perder este Real
Madrid-Granada, que contó, incluso, con la presencia del presidente del conjunto
blanco, Florentino Pérez, y el candidato a la presidencia, Enrique Riquelme.
El Granada, con esa ya para la
historia última arenga de su eterna capitana Lauri como antesala de este
emocionante cierre del curso, saltó al césped de Valdebebas en una calurosa
mañana en Madrid con las ideas muy claras, debía ejecutar su plan a la
perfección, sin fisuras, para salir con al menos un punto del Alfredo Di
Stéfano que le concediese esa deseada máxima puntuación histórica en Primera.
Sin Postigo ni Leles, Irene Ferreras dio su última vuelta de tuerca al once
rojiblanco, introduciendo a Yoli en el eje de la defensa junto a Alba Pérez y
Jujuba, y como principales sorpresas, el regreso de Hirao a la portería y la
irrupción de la perla, Vera Molina, en este once de cierre de la temporada.
El conjunto rojiblanco estableció
un guion claro, donde ya dibujó que el balón sería predominantemente blanco, y
en la que armó un bloque compacto en defensa para reducir al máximo los
espacios a un equipo local que salió con toda la artillería, con las Linda
Caicedo, Athenea, Eva Navarro o Alba Redondo. Apretó los dientes el cuadro
nazarí con las líneas muy juntas y se blindó en torno a una Chika Hirao, que iba
a hacerse gigante en su regreso al once para mantener vivas las esperanzas de
esa puntuación histórica para el equipo de la ciudad de La Alhambra.
La guardameta japonesa se mostró
todo un seguro fundamental en este último choque de la temporada. Con apenas
cumplido el diez de juego llegó la primera parada de mérito del encuentro de la
nipona, deteniendo la primera ocasión clara de gol blanco, yendo abajo para
atajar el lanzamiento de Linda Caicedo. Trató a continuación de estirarse el
Granada, y adelantar algo las líneas, ante un Madrid que comenzó muy
presionante y dificultando la salida de balón nazarí.
Muy serias y aplicadas en su
ejercicio defensivo las de Irene Ferreras, aguantaron las acometidas
madridistas de la primera mitad, que se toparon con una enorme versión de Hirao,
que negó el gol hasta en dos ocasiones claras de gol -una de disparo lejano
y otra en un mano a mano en un contragolpe rápido para las madridistas- a la
número ‘7’ blanca. Esas paradas de Hirao unido al aplicado ejercicio de la zaga
nazarí se irían con el premio del empate en el marcador al término de los
primeros 45 minutos y con las esperanzas rojiblancas muy vivas, de al menos,
poder conseguir salvaguardar ese punto con sabor a historia del Granada CF.
Sin embargo, en la segunda mitad,
el Real Madrid intensificó su asedio sobre la portería de Hirao y la
insistencia blanca, acabaría por derribar esa numantina resistencia tejida con
tanto mimo por las de Irene Ferreras. El primer gol local fue fruto del
infortunio, para una Hirao, que se había erigido en gran figura de las
granadinistas en la primera parte, y que con mala fortuna en el intento de atajar
el disparo de Athenea del Castillo, el balón se terminó colando en su portería.
El tanto llegó como un ‘jarro de agua fría’ para el trabajo del cuadro nazarí
que, sin tiempo para asimilar ese primer tanto para las madridistas, se
encontró con el 2-0 local con un disparo lejano de Weir que ampliaba distancias
para las de Pau Quesada, que ponía aún más en el más difícil todavía para las
rojiblancas ese deseo de hacer historia en Valdebebas.
Además, y conforme se fue aproximando el final, los cambios dieron lugar a los adiós con aroma a despedida en ambos bandos, con las jugadoras agrupándose para brindar un emotivo adiós a locales como Weir o Rocío y un muy caluroso homenaje a la eterna capitana del Granada CF, Lauri, que se retiró entre un emocionante pasillo en el que participó toda la expedición granadinista y al que se unieron jugadoras del equipo madridista y el Di Stéfano, entre el que se encontraba una afición rojiblanca que no quiso perderse este final con los últimos 90 minutos de su gran capitana. Así, no pasó mucho más en un choque que murió entre sentidas despedidas, y en que el Granada, pese a no poder ampliar la historia, se marchó con orgullo y cabeza alta de Valdebebas, de haber dejado todo lo que tenía para conseguirlo y es que la eterna lucha mira orgullosa a una nueva temporada histórica de las suyas, con una inevitable nostalgia de una era que se cierra... con ese primer adiós del que ha sido su gran corazón durante trece temporadas, Lauri Requena. Entre homenajes y despedidas 'murió' un partido que, con el pitido final, desató completamente las emociones en blancas y rojiblancas, con el orgullo y agradecimiento de etapas que se cierran. Y es que el día de hoy en Valdebebas, fue más que nunca un constante "árbitra, no pites el final que se nos van leyendas".
FICHA TÉCNICA
Real Madrid CF: Misa,
Rocío (85’, Andersson) , M. Méndez, Holmgaard, Angeldahl, Irune, Weir (77’, por
Dabritz), Athenea, L. Caicedo, Eva Navarro, Redondo (85’, Feller).
Granada CF: Hirao, Blanca,
Jujuba, Alba P., Yoli, Manoly, A. Mingueza (81’, Miku) , Vera M. (81’, por Ana Martos),
L. Pérez (69’, por A. Gómez), Lauri (88', por Clara), Keefe (81’, M. Barquero).
Árbitra: María Eugenia Gil
Soriano.
Goles: Athenea (1-0, min 64),
Weir (2-0, min 68)
Incidencias: Encuentro
correspondiente a la jornada 30 de Liga F Moeve disputado en el Estadio Alfredo
Di Stéfano.

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