OPINIÓN | El Granada y esas pioneras que se propusieron hacer historia, hasta conseguirlo
Collage 'El club de las soñadoras' con imagen de la película 'Pioneras: sólo querían jugar' y el Granada CF Femenino, esta temporada | Fuente imágenes: RTVE y Granada CF
Un balón de fútbol como forma de expresión, de derribar barreras que nunca debieron estar, porque donde "fútbol" fue durante muchos años una palabra 'tabú' para ellas, brotó una pasión mucho más fuerte, imparable a cualquier imposición, donde los imposibles no existen cuando hay un balón de fútbol de por medio. De ese fútbol como 'refugio' de libertad y de futuro se construye una película, Pioneras: Solo querían jugar, que es todo un viaje emocional a través de la lucha de todas aquellas mujeres que no renunciaron a su pasión por el fútbol y eligieron luchar contra todo y contra todos. De todas aquellas que decidieron hablar dentro del campo para que su voz se escuchara aún más fuerte fuera de él, por todas las que no pudieron hacerlo y por las que el presente y el futuro del fútbol jugado por ellas hoy sonríe y marca un camino que debe continuar, porque aún son muchas las piedras en el camino, pero también la certeza de que gracias a todas las 'Nati', 'Belén', 'María', 'Ana', 'Ángeles', el fútbol femenino ya es imparable...
Sin ánimo de hacer 'spoiler', ese viaje introspectivo del presente hacia el pasado que refleja la película de Marta Díaz de Lope y Zebina Guerra, y que nos guía desde el inolvidable tanto de Olga Carmona, que grabó la primera estrella en el pecho de nuestra selección, hasta ese primer combinado nacional que nació de la pasión y la lucha de 'pioneras' que solo querían jugar... Es la que se escribe en 'rojiblanco horizontal' en nombres como los de Lula, Urre, Lauri, Laura Pérez, Rivi, Cristina Moreno, Andrea Romero, etc., que se 'dibujan' a través de los ojos de las protagonistas, las Nati, Belén, María, Ana, Ángeles, Pepa... Pioneras que hicieron de la 'eterna lucha' su fuerza para superar barreras mucho más allá del fútbol, cuando la lucha fuera de los terrenos de juego era mucho más grande que la que se libraba dentro de él, ellas escogieron la de hacerse oír a través del fútbol... Porque, al igual que sucede en la película, en esas situaciones límite donde lo fácil hubiera sido bajar los brazos, como ese partido de aquella pionera Selección Española femenina que pende de un alambre en el filme... aquellos ilustres nombres del granadinismo, que habían experimentado en sus inicios lo que era luchar 'desde el barro', pese a que temporada tras temporada desde aquella 2014/2015, ese ascenso parecía darles la espalda una y otra vez, eligieron no dejar de creer para acabar construyendo un legado de sueños en rojiblanco horizontal.
Porque su lucha, como la de aquellas pioneras que abrieron camino representadas en la película, se unió en torno a una causa común, ese regreso a Primera, con un significado mucho más allá de lo deportivo, la que suponía la victoria de la incansable lucha de tantas y tantas generaciones, que tanto habían remado, partiendo de cero, sin condiciones, sin recursos, pero una pasión por este deporte de las que 'mueven el mundo', para que la voz del fútbol femenino en Granada se hiciese oír. Porque por muchos baches que se encontraran en el camino, el fútbol siempre fue esa mano que ayuda a levantarse tras una caída, la de Belén, el personaje representado por Bruna Lacadamo en Pioneras, yendo a buscar a 'Nati' -Sofía de Iznájar- a su casa para pedirle que no se rinda, la de aquella instantánea compartida por Lauri en esa 22/23, que recreaba una estampa para el recuerdo en el vestuario nazarí con las botas de cada una de las integrantes de la plantilla, donde cada una de ellas reflejaba los vagones de un tren y un mensaje "Aquí no se descarrila nadie, juntas con todo, @granadacf_femenino" en una temporada que acabaría en ese histórico ascenso y el año de la Copa de la ilusión, y que fue el triunfo de una unión inquebrantable en torno a las palabras fútbol y lucha.
Igual que ese primer partido de fútbol practicado por mujeres que se escenifica en el filme, ese ascenso acabó 'quitando la venda de los ojos' a todos aquellos escépticos a esa realidad imparable del fútbol femenino en Granada que, sin embargo, no sabían aún que aquella tan sólo había sido el comienzo de algo muy grande. Un hecho que ya había anticipado la 'Copa de la ilusión' de esa misma temporada, con un conjunto granadinista que 'derribó las puertas' de Los Cármenes a base de ilusión, pasión y fe, y que presenció cómo su equipo superaba a Real Betis y Alavés en el gran feudo del Zaidín para meterse por primera vez en unos cuartos de final de Copa. Un 8 de marzo de 2023, que pasaría a la historia, con esos 6.135 espectadores, la mayor cifra de asistencia hasta el momento a un partido del primer equipo femenino del Granada CF, que se dieron cita en el Nuevo Los Cármenes para presenciar unos históricos cuartos de final coperos frente al Atlético de Madrid para las suyas, un día histórico por muchos motivos en los que el Granada reivindicó que el fútbol femenino granadino había llegado para quedarse.
Con la humildad y el trabajo duro en la sombra, el Granada se plantó de regreso en Primera, y esa filosofía de la 'hormiga', como representación de la resistencia, de la fe en el colectivo y de hacer de pequeñas recompensas, logros muy grandes, puso los cimientos de un grupo que inspiradas en aquellas pioneras 'que sólo querían jugar', y que da título a la película, 'sólo querían soñar sin límites', y que hicieron de la humildad, su fuerza para escalar las montañas más altas en lo deportivo. Porque al igual que ese primer partido de las pioneras españolas frente a la Selección de Portugal, fue la semilla de una Selección Española femenina de fútbol que acabaría conquistando el mundo con el paso de los años; el ascenso del Granada CF Femenino iba a dar forma en los años posteriores a la consolidación del fútbol femenino en la ciudad de La Alhambra.
Pero la realidad es que éxitos como los de la Copa del Mundo lograda por España en 2023 o esta consolidación histórica del Granada en la élite culminada en dos últimas temporadas para la historia, las de mayor éxito del club en categoría femenina, por poner algunos ejemplos, dejan un denominador común, la de futbolistas que han desarrollado una piel de acero para hacer historia entre los múltiples obstáculos. De la unión y la fuerza de una Selección que se sacudió las críticas recibidas en los meses previos al Mundial, a las que se tildó de 'niñatas', simple y llanamente, por reivindicar una mayor profesionalización en el seno de la Selección, conquistando la 'estrella' de campeonas del mundo en Australia y Nueva Zelanda...
A la de un Granada CF Femenino capaz de aferrarse a la Primera División y hacer historia en Liga F y Copa de la Reina con uno de los presupuestos más humildes de la categoría y, por añadido, esta temporada, con la plantilla más corta de efectivas o, lo que es lo mismo, una época dorada de la 'eterna lucha' fundamentada en el orgullo de unas jugadoras, que después de tantos años de lucha por regresar a Primera, querían demostrar que Granada tenía todo lo necesario para competir en lo más alto y hacer soñar a toda una ciudad... Y que les llevó a encadenar dos temporadas consecutivas de ensueño, de historia, certeza y seguridad, de un Granada CF Femenino que fue, por ellas, hogar de sueños. Un 'lugar seguro', en lo que se había convertido el primer equipo femenino para el granadinismo, que camina de la mano de la incertidumbre ahora con las salidas confirmadas de sus principales jugadoras emblema, Lauri, Laura Pérez o Alba Pérez -que apunta nutrirán de talento a equipos de Liga F de esa zona media-alta de tabla en la que ha venido luchando el cuadro nazarí en los últimos años-, que no serán las únicas y que no parecen casualidad.
De las 'Pioneras, que sólo querían jugar' -y, en clave rojiblanca, encabezadas por una Lauri que asistía precisamente, como una de esas grandes pioneras de nuestra Liga F, a la premiere de la película-, a esas pioneras, que sólo querían hablar de fútbol, representadas por Edelmira -Aixa Villagrán en el filme de Marta Díaz de Lope y Zebina Guerra-, durante tantos años ocultas bajo un seudónimo para que su voz se escuchara dentro de un periodismo deportivo, donde, como en el fútbol, las puertas les permanecieron cerradas durante mucho tiempo. Hoy esas periodistas deportivas, muchas de ellas con esos inicios ligados a un balón en los pies, como la que hoy escribe estas líneas y pone voz a 'El club de las soñadoras', las que desde el principio creímos en un fútbol sin etiquetas, uno en el que no cabe hablar de hombres o mujeres, sino de una misma pasión. Voces que, como las del fútbol femenino, ya nunca más podrán volver a ser silenciadas, y que como aquellas siguen en la lucha, pues todavía a 2026, se siguen encontrando comentarios, como sacados de esa época de 1970, como los de "¿a quién le interesa el fútbol femenino?" o "esa chica que ha escrito este artículo, ¿sabe de fútbol?", etc, que hemos leído o escuchado en diferentes contextos y que refleja lo mucho que aún queda por luchar.

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